27 ene 2015

Ayotzi somos todos

De cara a la segunda etapa de la lucha:

¿Qué sentido tiene "reanudar la lucha" junto con el semestre? ¿En qué términos? ¿Estamos reconociendo que hubo "tregua" vacacional? ¿Estamos reconociendo que para nosotros no era una lucha esencial, era algo que podía esperar? 

Además, ¿a qué se apuesta?, ¿a que el alumnado sí puede ocupar el tiempo que está en la escuela para la grilla, pero en contraste su tiempo libre es intocable?, ¿se apuesta a perpetuar eso? 

¿Se está planeando todo (otra vez) al chilazo y como se pueda porque no hay de otra, porque no da para más?, ¿nuestros más grandes éxitos volverán a ser paros, performances, foros y marchas (posmo ad nauseam)? Y si así fuera, ¿el modo en que hemos concretado estas acciones ha sido suficiente para incidir políticamente como nos gustaría? Claro que no... es más, ¿ya acordamos qué nos gustaría? Tampoco, y probablemente porque no lo hemos pensado.

El semestre pasado me parecía totalmente prudente pedirle a los colegas que ocuparan algo de su tiempo para la coyuntura (sobre todo los que serían especialmente útiles y felices participando), y me sigue pareciendo prudente que se haga trabajo político cada que se pueda, pero de eso a exigir al sector estudiantil que se movilice desde el cabrón primer día de clases (y además, para no centralizar, el de la UNAM) hay una gran distancia. No hay condiciones.
En la Fac logró sacarse una asamblea, seguro no en las mejores circunstancias. No creo que sea la única, e incluso me atrevería a pensar que son mayoría las escuelas que no se concentraron a ver qué sigue antes de volver a clases; o que, si lo han hecho, igual que todo nuestro sector, no han llegado a nada verdaderamente sostenible.

Para mí, todo ello es reflejo de una planeación pobre y de miras estrechas, quizá hasta egoísta y torpe porque evidentemente plantea una disyuntiva semestre/movimiento que bien podría suprimirse; y de una organización sin ningún compromiso más allá de intereses particulares: si la seriedad que los estudiantes piensan darle a su trinchera queda satisfecha con malrepatirse el tiempo de clases con el tiempo de lucha, la neta no han aprendido nada de lo que nos pasó ¡hace menos de medio año! O bien, si las asambleas (sobre todo la Inter) quedan satisfechas exigiéndole lo menos posible a sus integrantes u obligándolos a "elegir", también parece claro que no se tiene una puñetera idea de cuál es la raíz de los problemas.

Si nomás se trata de salir a decir (a gritos, con velitas, con estiquers, con folletos, con chantaje, con todo eso inútil que nos encanta) que Ayotzi somos todos, mi semestre es mucho más importante. O si se trata de cooptar las estructuras que generó el movimiento para tirar línea sobre la verdad revelada de equis corriente política, también se pueden ir directamente al carajo.

Por otro lado, si de verdad vamos a hacer memoria como se debe a los compañeros, entonces habrá que romper las lógicas del poder (y de paso no nos ceñimos a sus calendarios, o mínimo no para marchar) y hacer política en serio; si de verdad vamos a confrontar lo que no nos gusta con propuestas, con otro modo de hacer las cosas, y toneladas de organización, ya nos tardamos y nos ha faltado ambición.

¿Dónde está el gremio estudiantil y sus herramientas políticas?, ¿dónde están los robustos mecanismos de acción que una comunidad con el tamaño y capacidad de la nuestra podría tener a su favor?; ¿atomizadas por el contexto actual?, ¿inexistentes más allá de inundar las calles y anexos? ¿En qué acciones democráticas o que consideremos benéficas en un modo concreto hemos usado, por ejemplo, la legitimidad del número de simpatías con que contamos? Nomás por decir algunas cosas.
Pero el día que lo hagamos, claro que dejo cualquier cosa que esté haciendo para un momento posterior. Mientras, nos vemos mañana en algún lado para discutir algún tema de miscelánea, por ejemplo qué pedo con que todo se va al carajo y los estudiantes no se pueden hacer ni una Federación.

PD: Les voy a tirar toda la línea que pueda para tener en cuenta los votos nulos como parte central para impulsar en esta nueva etapa de la lucha (que obvio no olvida y sí reivindica, no se espinen). Y les aviso fraternalmente a todos mis amigos de los partidos que no se ofendan y que no es un asunto personal, sino sistémico.

Zócalo a cuatro meses, La Jornada.

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