6 dic 2014

Porque escribo libremente

Porque escribo libremente
quiero ser condenado.

Porque mi pluma no se calla,
pero a según, grita o susurra.

Escribe aún sobre cadenas
y trepa muros de silencio.


La censura es para ella
lo que Atila para el Papa.


Ella reteja los valles y montañas,
y aunque no muy hábil,


su inocente espíritu la acerca
a los cielos y a los pozos

a lo que estruja corazones
y a lo que deja sin aliento.


Mi pluma libre sufre mucho
y llora lo que no lloran tus ojos.

Mi pluma vuela alto y ligero,
mi pluma garza de las costas.


Ama con furioso incendio,
le gustan los sueños gigantescos.


Para siempre busca y deja
cuenta entera del pasado.


Como quien grabase en arena olvidadiza
unas huellas que el camino
recibió como sordos martillazos.

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