4 jun 2014

Diario de un namibio*

4 de julio, 1989 (En realidad lo escribo el 23 de febrero, 2013)
Dos hermanos africanos bañándose, y cuando llega la hermana africana, ella intenta bañarse con ellos. Al principio no la dejan, luego uno de los hermanos comienza a excitarse y le permite quedarse ahí, la roza. El otro se da cuenta y también se excita. Los dos abusan de ella sin piedad, primero gradualmente suben de tono, hasta que alguno pierde el control. No hacen falta los detalles.

La hermana parece perturbada, pero jamás dirá nada. Los hermanos creerán que es normal hasta que sean descubiertos por su madre, quien los molerá a palos después de perseguirlos y alcanzarlos por los rincones de aquella villa miseria. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, y aún me produce una reconfortante satisfacción.

1 de marzo, 2013
La ciudad más cercana está a 4 horas a lomo de bestia. La vida es asquerosa para cualquier occidental. Ahí mismo es más o menos un paraíso, pero sin comida y sin respeto. Sólo no hay preocupaciones ni recursos, pero está lleno de drogas y de voluptuosidad.

Igualmente, si finges ser cristiano, podrás obtener un poco de comida sustanciosa. La Biblia es un texto muy extraño. Parece que lo escribió un loco, o un pendejo, o alguien que era ambas. Follar con la familia es aberrante, es propio de pelados... y Dios lo permite. Ese Dios se parece a los blancos, es hipócrita.

Nuestros dioses bailan y se desnudan frente al fuego, porque son de verdad. Cogen y disfrutan, y lloran sus pérdidas porque participan del mundo y éste les importa. Pero no por eso dejan de poder hacer y deshacer a su antojo. La cosa es que se ciñen a esto, a lo creado. En occidente eso se olvidó hace mucho. Está prohibido limitar al hombre, ese es el único pecado que condenarían, y añaden en secreto, está más prohibido limitar al hombre blanco. Por eso sus dioses son hipócritas.

Pero el racismo acá no interesa, ni nada. Somos paz, vivimos en pequeño. Nos interesa bien poco lo demás. 

9 de marzo, 2013
Yo quiero ser jugador de fútbol, como Bandián. Esa era una gran película. Pero tengo unos 30 años, soy un poco viejo para eso, y demasiado inocente. Soy el buen salvaje.

17 de marzo, 2013
Lo haremos a mi modo. Iré a la costa a buscar latas para venderlas el domingo en las pulgas de la ciudad. Eso me dará suficiente para comprar algunas semillas y un poco de khif.

14 de abril, 2013
Me corté al raparme, creo que tengo algo mal, o eso me había dicho un jodido blanco en bata, comparto navajas y jeringas... pero lo he hecho toda mi vida. No me importa, a la gente le da sida acá desde que llegaron los blancos, y no es lo peor. Son demasiado asquerosos. Tendré que ponerme a bailar con mis últimos alientos. ¿dos años de baile, o dos minutos? Es lo mismo.
 
9 de mayo, 2013
El día que quise salir de aquí me di cuenta de que podía lograrlo y entonces decidí dejar de intentarlo, no tendría nada que hacer afuera. No soy tan fuerte como otros, entonces me dedicaré a motivarlos a que sigan fuera de esto, esto es muy pequeño, estoy muy seguro de que el mundo puede tener más males y bienes que todos los que he visto en mi precaria vida. Mentira, no voy a ayudar a nadie a nada. Que se jodan, o que disfruten como yo.

20 de abril de 1990 (En realidad lo escribo el 12 de mayo, 2013)
Ayer recordaba cómo alguna vez tuvimos que bañarnos en la sopa. La tina era el único recipiente repleto de agua que quedaba, y mi madre lo olvidó. No quedó más que almacenarlo y verter ahí las verduras para que se cocieran. Tuvimos sopa por semanas, cada vez sabía mejor al principio, y luego peor. Luego mi hermano se enfermó. Y mi hermana tiró lo que sobraba. Luego la volví a violar, aunque creo que eso no cuenta como violación, ese día parecía gustarle mucho. La "castigaba" por haber tirado comida, eso merecía muchos castigos sin duda alguna.

Jamás supe por qué les quitaban el clítoris, también la mayoría de los beduinos están locos. Oír los gemidos que produce lamerlo es descomunal, es airoso, magistral y grandioso. Sería más fácil encadenar mujeres a la casa como castigo y disciplina, como en algún pueblo vi alguna vez.

13 de mayo, 2013
Por cierto, me mudé al barrio vecino, que está a tres horas bajando por Ko'wné. Seis horas en total a pié. Es la misma cosa que de donde vengo, pero acá las mujeres conservan el pecho descubierto al público. Yo soy lo suficientemente occidental como para excitarme al respecto. Extraño a mi hermanita.

6 de agosto, 2013
Hoy penetré a una de aquellas gacelas negras. Era joven y firme, estaba calva en todo sentido. Fui feliz.

20 de agosto, 2013
¿Algún día moriré? Tú me leerás y algún día esto estará en internet. Seré inmortal.

29 de agosto, 2013
Si tuviera que decir algo cada día, mejor lo diría en lugar de escribir lo que me pasa, o lo que creo que me pasa. El silencio es algo subvalorado. Sólo los empleados se callan, sólo los denigrados, los marginales. Callar es ser libre de muchas maneras, escribir es hacer-lo-libre y atreverse, sin dejar de ser marica.

31 de octubre, 2013
Esta es la última hoja de mi cuaderno. Le cambié las otras a un mercader por hachís del magreb, parece que la cosecha salió buenísima. Le ofrecí otras hojas blancas y él quería las mías, las de este cuaderno, sobre todo éstas que quedaban vacías y medio llenas. Sabe con toda seguridad que si no escribo iré a drogarme y a comprarle más. O quizás quiera él mismo escribir para dejar de vender mierda. Hasta pronto, ya no tengo hojas.

* La traducción es mía.

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