10 jun 2013

Metafísica


Cínica ligereza,
paso de paloma
así eres, mitad de la humanidad.

Dulzura mortal,
inocente consciencia,
sagaz intuición.

Cálida apertura,
estremecedora sensualidad,
hogar del contraste.

Oxímoron hecho carne,
peligro de cara amable
pura Mater, llama de amor.

Estoy contigo, soy contigo
porque solo estaría helado,
solo, crearía brutalidad.

Este mundo no sería mundo,
sería devorado por los demonios
por Asmodeo vuelto falo

por el toro sería embestido,
por los brazos de Heracles estrangulado...
no habría tierra para la simiente,
no existiría fertilidad.

Se vive y se muere
por ti.
Y se hace correctamente.

Ídolo eterno,
hacia ti van dirigidos todos los cantos,
eres el humus del mundo,

eres Diosa que se ve y se oye,
que ve y oye ese Dios que la ve y oye.
Eres puente y receptáculo de la adoración.

Confianza prístina, juguetona
te vas y vuelves,
escapas tímida de mi ser escrutador.

Por ti se hace necesario el paso,
causa final de los sentidos,
porque empapas todo de placer.

¿qué se hace en esta vida sin placer?
¿qué es la vida sino placer?
¿qué es la materia sino receptáculo-placer?

Brota éste de ti, eres la fuente inagotable,
emana un caudal de vida,
nos arrastras al goce y llamamos a eso deseo...
voluntad, pureza y alegría.

Hay en todo esto una moraleja:
No puedes confiar jamás
en un hombre que no coloque el universo alrededor de ti,
mujer, absoluta sonrisa.

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