4 jul 2014

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Si tu abrazo, Melina, de mí pendiera,
excediera el centímetro frontera
de esta coraza árida y artera,
¡que sed de tu ser de agua y arena!

Y si por mí fuera, Melina alegre,
poseería tu cuerpo rebelde:
que tu feminidad, oh furor hirviente,
venga receptáculo de mi simiente.

¿Por qué mi amor te extraña locamente?
No soporta más lejos saberte...
no soporta más tu ausencia breve.

Si por mi fuego hambriento fuese
ya seríamos fieras refulgentes,
rugido originario, mar que se estremece.